Pasan los días, semanas... te habituas a una nueva vida, te encanta pero por otro lado echas de menos todo aquello que dejas detrás. En este momento es cuando doy la razón a todos aquellos tópicos que dicen que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, y en estos momentos me doy cuenta que lo vivido jamás se olvida, que habrá habido miles de arrepentimientos pero otras miles de razones para seguir adelante por ellos. Me encuentro en una fase nostálgica, como si todo lo que he tenido se esté desvaneciendo por momentos y me da tanta rabia no poder detener el tiempo, justo quedarme con aquellos momentos que por una razón u otra se almacenan en tu memoria y no puedes olvidarlos. Aquellos precisos instantes que tanto echo de menos. Ahora nuevas etapas comienzan,nuevos futuros,nuevas intenciones, pero ni mucho menos soy una persona que se da por vencida y también se que soy de esas personas que piensan que pasado y futuro son totalmente compatibles. Lo que me queda es mirar hacia delante, pero siempre echando la vista atrás hacia todo aquello que me ha hecho ser como soy.
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